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Rodríguez Zapatero: empleado de la narcodictadura venezolana

El pasado 15 de junio vimos en el programa de Herrera en Cope al expresidente de España, José Luís Rodríguez Zapatero, dar declaraciones sobre el tema Venezuela, en el que afirma saber más que cualquier otro español. Enunciado risible, ya que la realidad muestra lo contrario. En todo caso, peor aún para su conciencia moral, la verdad que conoce Zapatero la esconde muy bien a sus compatriotas en el viejo continente.

Lo que sí conoce sobre Venezuela el Sr. Zapatero, son las técnicas de manipulación y mentira propias de las comunicaciones políticas de los regímenes narcodictatoriales de Venezuela y Cuba, ensayados en los laboratorios ideológicos del G2, de vieja herencia histórica, pues se remonta a los entrenamientos de cubanos en la KGB rusa, en tiempos de la Guerra Fría.

Desde el minuto 28 de la mencionada entrevista en COPE, escuchamos al Sr. Zapatero expresar una serie de frases y afirmaciones que, a nosotros los venezolanos, nos parecen grotescas por el tamaño de la mentira y la lejanía a la cruda realidad de la tragedia venezolana. En este espacio, quiero limitarme a contradecir sus desaciertos en esas proposiciones falaces, en miras de salvar a la opinión pública española de la manipulación premeditada y demagoga del personaje en mención, que ha devenido en asalariado del régimen de Maduro.

José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente español, junto al dictador Nicolás Maduro. Fuente: Elpais.com

Todos sabemos que, en el transcurso de los últimos años, el exmandatario español se prestó a servir, en principio, de mediador en el conflicto venezolano entre la dictadura y la dirigencia opositora venezolana. Pasados los días, semanas y meses, el sufrido pueblo venezolano se percató que el expresidente español carecía de imparcialidad, pues era evidente que día a día tomaba posición en favor de la dictadura venezolana, a la que él aún tiene el valor de llamar “Gobierno”.

Las consecuencias del Socialismo del Siglo XXI

De la tragedia que vive Venezuela, me limitaré sólo a decir que es un país sometido a una férrea dictadura criminal que viola la totalidad de los 30 derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948. Esto sin contar la sistemática violación a la Constitución Nacional de 1999, la cual fue impulsada por el propio fundador del llamado Socialismo del Siglo XXI, el Teniente Coronel Hugo Chávez.

Chávez fue el hombre que destruyó la institucionalidad en Venezuela, dilapidó los recursos de la renta petrolera, engañó a las masas incautas que deseaban un cambio para mejor en el país, sembró las bases para la grave crisis económica sin precedentes en la región durante la presidencia usurpadora de Maduro, y entregó nuestro territorio, soberanía y recursos a mafias y poderes extranjeros como Cuba, Rusia, China, Irán, y grupos extremistas y de terroristas como el Hezbolá, la FARC, el ELN y los carteles de droga.

La población venezolana, aparte de ser sometida a persecución política, torturas y cárcel por sólo defender la libertad, la democracia y sus derechos elementales, está sujeta a condiciones de sobrevivencia sin acceso a medicinas, comida y servicios básicos de agua, luz eléctrica y medios de transporte. Irónico en el país con las mayores reservas de petróleo del planeta, rico en minerales de todo tipo y una geografía extensa y variada que le permitiría ser potencia no sólo en Latinoamérica, sino también en el mundo. Sin contar el valioso capital humano y profesional, que el resentimiento del chavismo se propuso desplazar de los espacios de la producción nacional.

En fin, ya pocos ignoran los devastadores efectos de la grave crisis humanitaria que ha llevado a 5 millones de venezolanos a cruzar las fronteras de nuestro país hacia otros destinos en busca de trabajo, un mejor futuro, y evitar asimismo perder la vida en manos de la delincuencia organizada, para quienes es común secuestrar, robar, extorsionar y matar vilmente a cualquier persona. Esta delincuencia actúa en el país como un brazo armado más de la revolución.

Las mentiras de Zapatero

Es esa realidad la que trata de esconder el Sr. Rodríguez Zapatero a los españoles, a quienes les narra que Venezuela es una maravilla y que él, que ha viajado mucho a ese país, puede más que nadie contar de propia mano. Vil mentira. Vayamos al punto con algunas de sus afirmaciones en el programa Herrera en COPE: “No van a tumbar al Gobierno de Maduro”. Con esto, Zapatero delata inmediatamente su afiliación al chavismo y madurismo. Tiene la desfachatez de llamar “Gobierno” a una narcodictadura que somete al pueblo de Venezuela a un genocidio continuado. No se trata de tumbar un Gobierno, Sr. Zapatero, se trata de recuperar el hilo constitucional en Venezuela y la democracia, pues las funciones presidenciales y otros poderes públicos en Venezuela son usurpados y mantienen su poder de facto, en manos de la criminalidad internacional organizada.

En otro momento asevera: “La única salida es el diálogo”. La apelación al “diálogo” seguramente suena muy bonita y de carácter pacifista en los oídos de nuestros hermanos españoles. Pero los venezolanos sabemos muy bien que el tan sacralizado diálogo no se trata de otra cosa que una táctica dilatoria usada durante años por la narcodictadura de Chávez y Maduro para ganar tiempo y mantenerse en poder. Tiempo que ganan e invierten estratégicamente, además, persiguiendo sin piedad a la oposición a los fines de callarla por completo y atornillarse en el poder.

Este hecho usted mismo lo reconoce al afirmar: “El año y medio de Guaidó sólo ha servido para que la oposición este más dividida y que el Gobierno de Maduro salga reforzado.” Es decir, es evidente que Zapatero apuesta entonces a la división de la oposición venezolana, lo cual menciona como un logro. No queda duda que el exmandatario actúa como político asalariado.

Nicolás Maduro, dictador de Venezuela

Tiene además la sinvergüenzura de sostener: “Estoy esperando a que se haga una autocrítica de los que han defendido que había que presionar y sancionar al Gobierno de Maduro para intentar tumbarlo”. Se equivoca Sr. Zapatero, se quedará esperando de por vida esa autocrítica que asumimos refiere a la administración Trump, a los 16 gobiernos de los 19 estados signatarios del Tratado de Río que han sancionado a la narcodictadura por violación de DDHH y narcotráfico, y a otros países de los más de 50 que reconocen al Gobierno Interino y legítimo del presidente Juan Gerardo Guaidó.

Las sanciones son medidas de presión dirigidas a una organización criminal con diversas ramificaciones internacionales, que usurpa funciones públicas en Venezuela, a los fines que desalojen estos espacios y el pueblo de Venezuela logre, en conformidad con lo establecido en los artículos 333 y 350 de la Constitución Nacional, recuperar su democracia en vista a la futura reconstrucción de lo que el comunismo destruyó. Vale recordar que las miles de vidas perdidas bajo la mano criminal de la tiranía, sus esbirros y cómplices, jamás podrán recuperarse. Y vale recordar también, que los delitos de lesa humanidad no prescriben.

Un engaño deliberado al pueblo español

Por otra parte, en el programa de Herrera en Cope, el expresidente Zapatero insinuó que el presidente Trump podría perder las elecciones presidenciales del mes de noviembre y que Nicolás Maduro, para esa fecha y posterior a ella, se mantendría en el poder en Venezuela, todo ello como muestra de los errores de estrategia de la oposición venezolana en este último caso.

Sr. Zapatero, en el supuesto caso que el presidente Trump perdiera las elecciones en los Estados Unidos y Maduro siga a su vez usurpando el Poder en Venezuela, no se deberá a malas estrategias de la oposición venezolana, sino a al juego político democrático de los Estados Unidos, donde hay libertad, democracia, Estado de Derecho, elecciones libres y respeto al principio de alternabilidad en el poder.

En Venezuela, en cambio, Maduro se mantiene usurpando la presidencia, ocupando un puesto que no le corresponde en Miraflores por vía de la violencia, usando a los llamados colectivos y a las Fuerzas Armadas, que han sido infiltradas por el G2 cubano y que se han convertido en un instrumento de terror del Partido de la Revolución. Aunque sabemos que, aún dentro de ellas, quedan oficiales institucionalistas descontentos con la tragedia del país que viven incluso sus propias familias, pero éstos han sido amenazados de muerte y puestos también en prisión.

Es oportuno dejar sentado, que a diferencia de lo que trata de vender el expresidente de España, Nicolás Maduro Moros no es presidente de Venezuela por tres razones principales, sin mencionar su ilegitimidad de desempeño, a saber:

(I) Las elecciones presidenciales de 2013 donde aparentemente perdió el candidato Henrique Capriles, fueron totalmente fraudulentas y amañadas.

(II) Maduro fue destituido del cargo de la Presidencia de la República mediante sentencia del Tribunal Supremo de Justicia Legítimo en el exilio, como también condenado a prisión por 18 años y 3 meses, por lavado de capitales en el caso Odebrecht, sentencia que no se pudo ejecutar, porque los organismos de Seguridad en Venezuela están aún en manos del propio imputado y condenado.

(III) Las elecciones presidenciales celebradas anticipadamente en el 2018 fueron convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente de forma ilegal e inconstitucional, siendo una Asamblea Nacional Constituyente desconocida por la Comunidad Internacional, que solo ha ejercido como un instrumento de neutralización de las decisiones del Poder Legislativo legítimo en Venezuela, presidido por el diputado Juan Guaidó desde enero de 2019. La legitimidad de la Presidencia Interina de Juan Guaidó, tiene base constitucional en el artículo 223 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 y base legal en la Ley del Estatuto de la Transición.

No quiero desaprovechar la oportunidad de mencionar que recientemente Zapatero asistió a una reunión del Foro de Sao Paulo, una institución creada por Fidel Castro a raíz de la caída de la Unión Soviética, para mantener a flote su revolución opresora y además propagar el comunismo por Latinoamérica y el mundo. El Foro de Sao Paulo, que lleva ya 30 años de actividad, impulsó la ascensión al poder de personajes como Hugo Chávez, Evo Morales, Lula Da Silva, Dilma Rousseff, Rafael Correa, y los Kirchner.

Fidel Castro, ideólogo del Foro de Sao Paulo, y Hugo Chávez, la cara más visible del Socialismo del Siglo XXI.

Quiero alertar al pueblo español que el Foro de Sao Paulo significa una real y peligrosa amenaza para la democracia y paz no sólo de las Américas, sino también de España y Europa. Lamentablemente, José Luís Rodríguez Zapatero se ha prestado a formar parte de esa banda de criminales. En la referida reunión se vió a miembros de la guerrilla terrorista de las FARC, y figuras como los expresidentes Dima Rousseff, Lula Da Silva, Pepe Mujica, Rafael Correa, Evo Morales, Ernesto Samper, el excandidato presidencial colombiano Gustavo Petro, el presidente de Argentina Alberto Fernández, hasta el economista Joseph Stiglitz y el Juez Baltazar Garzón. En fin, el Foro de Sao Paulo a pleno, planificando cómo se van a apoderar no sólo de la región, sino del mundo entero.

Los venezolanos lamentamos el actuar del expresidente Zapatero, y alertamos por propia experiencia al querido pueblo de España del peligro que corre con los gobiernos socialistas que trabajan de la mano con el Foro de Sao Paulo y la agenda globalista. Esperamos que España sepa reaccionar a tiempo a esta amenaza. Para esto cuenta con el guerrero pueblo de Venezuela, actualmente secuestrado, pero que jamás desfallecerá en la lucha hasta conseguir la libertad y la democracia, y con todos los que creemos en estos valores y en la cultura de la vida.

Sobre el autor: Edgard Simón Rodríguez es abogado egresado de la Universidad Central de Venezuela, con postgrado en Moneda e Instituciones Financieras. Conferencista y Columnista. Activista político independiente.

Por Juan Antonio Castro

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