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Politiquería, terrible mal de la democracia - Aquí Venezuela
Sur de Florida -

Politiquería, terrible mal de la democracia

Antonio Madrigal

Señora de fácil sonrisa y con mucha destreza para atender a las personas que acuden al supermercado donde trabaja, al verme, me pregunta: “¿Y cómo están las cosas en Venezuela?”, le respondí: “Hay mucho malestar”. Seguidamente expresó: “Siento que la politiquería continúa haciendo daño”.

El breve diálogo se produjo en un expendio comercial inmenso ubicado en  Kendall (sur-oeste de Miami) donde trabaja. Ella, como otros latinoamericanos, siente decepción por el proselitismo político. Cree que los partidos no han cumplido y en su reflexión denota que no está ni con uno ni con otro.

“Para mí son iguales, están ahí solo por su beneficio y no para ayudar al pueblo”, dijo, mientras me pagaba $5.00 por haber acertado 3 números en el Lotoflorida y aprovechando una breve pausa en sus quehaceres, agregó: “Siempre envío dinero y algunas cosas necesarias a mi mamá”. “La semana pasada me dijo por teléfono que ya no le alcanza, porque todo está caro. Pero también se lamentaba porque los servicios públicos fallan”, comentó la zuliana Ana Jiménez.

Esta es la otra cara de una situación que se repite en América Latina. Subcontinente atrapado por las redes de la ineptitud y de la desidia, donde se imponen los intereses particulares de mujeres y hombres que ingresan a los grupos políticos con el propósito de mejorar su situación económica y se esmeran por mantener sus tiempos de protagonismo, pero esta verdad resulta paradójica, porque en su actividad  del día a día usan precisamente a la población más vulnerable para buscar triunfos e intentar llegar a los puestos o cargos clave que les permiten alcanzar sus egoístas propósitos.

Ese común proceder de supuestos servidores públicos enrolados en los partidos o movimientos, está siendo observado con más cuidado y por eso, el caso de la señora empleada del supermercado se repite, ahora con más insistencia. Muchas personas sienten ira por la difícil situación.

CLIENTELISMO POLÍTICO

Otro aspecto que resulta contraproducente es el clientelismo político, que funciona como el compromiso con aquellas personas que se incorporaron o que de alguna manera influyeron en la victoria del candidato tal, aquellos denominados activistas que ocuparán los puestos en el nuevo gobierno.

Esta politización es otro terrible mal que lesiona la efectividad en las tareas de los entes dependientes del Estado, porque no se impone la capacidad o la buena preparación, sino el compañerismo. No obstante, hay un panorama casi invisible, que es el acuerdo con los que hicieron aportes a la campaña electoral. Con ellos se tranzan obligaciones que se deben cumplir sin atenuantes.

Son razones o malas prácticas de la política, difíciles de erradicar, aunque en algunos momentos nacen cambios enmarcados en el sistema democrático, y la esperanza de las mayorías se convierte en realidad. ¡No es utópico!

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