La masculinidad barata de los vigilantes estatales venezolanos/ Ahora sabemos que se descompondrán y correrán a la primera señal de problemas - Aquí Venezuela
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La masculinidad barata de los vigilantes estatales venezolanos/ Ahora sabemos que se descompondrán y correrán a la primera señal de problemas

Con este acto de evidente cobardía y falta de instrucción, las fuerzas castrenses venezolanas se convirtieron en el hazmerreír mundial, pues usuarios de las redes sociales ya las critican con dureza.

Puedes verlos en todas partes. Pasean por las calles como si los tuvieran, sus rifles colgando de sus hombros o en sus manos, con un dedo en el gatillo, a pesar de que no existe un peligro inmediato. Sus chalecos antibalas los hacen parecer más voluminosos, pero eso no puede ocultar el hecho de que algunos de ellos no están comiendo tan bien como solían hacerlo.

SEBIN, GNB, PNB, FAES, CICPC, CONAS. En Venezuela, sabemos que debes ser precavido cuando veas estos nombres. Los miembros de cualquiera de esos cuerpos agitan sus armas y su actitud de cabreo como testamentos de su hombría y volatilidad.

Casi nunca están solos. Si ves uno, es probable que haya más en algún lugar cercano. Y no es extraño verlos pasar en pavorosas caravanas, con sus sombríos uniformes que siempre me recuerdan a enjambres de insectos, montando en sus motocicletas que suenan como bestias aullantes, o en vehículos ominosos cubiertos con las iniciales de su rama de servicio, con total despreocupación por el tráfico regulaciones o ciudadanos a su alrededor
Son una gran cantidad de matones a menudo mucho peores que malandros, corruptos hasta los huesos, armados hasta los dientes, atacan a una población civil devastada por todas las plagas posibles que un país puede soportar, con plena licencia para hacer lo que quieran.

El régimen los ama, sin embargo. Los utilizan para todas las tareas posibles, desde la protección de subestaciones eléctricas hasta la lucha contra los mercados municipales. Ya en 2014, cuando la grave escasez generalizada apenas comenzaba, siempre se podía ver a un oficial de una sucursal u otro que vigilaba los supermercados mientras la gente hacía largas colas para poder comprar los ahora míticos productos de control de precios. Ese año, también probamos cuánto disfrutaban estos muchachos de reprimir las manifestaciones civiles; los OLP y las protestas del año pasado ratificaron su compromiso de causar sufrimiento y empeoró.

Sus modales bombeados y sus armas desenvainadas son una falta de respeto a la decencia más básica, un insulto a todos los ciudadanos de este país, pero parecen enorgullecerse de ellos.
Y es verdad: son peligrosos. Las fuerzas de seguridad en Venezuela pueden arrestarte a la menor provocación, robarte o incluso matarte en ciertos contextos, con absoluta impunidad.

Para ser honesto, los despreciamos y los resentimos más de lo que les tememos. Y el fin de semana pasado, tuvimos una imagen clara de cuán cobardes e inútiles son realmente. A pesar de todas sus bravuconadas y la forma en que exhiben sus plumas de pavo real de metal manchadas de sangre para que todos puedan ver, ahora sabemos que se descompondrán y correrán a la primera señal de problemas.

La escena es a partes iguales patética, desalentadora y divertida. El equipo que tienden a transportar los hace parecer bien entrenados, profesionales, pero la mayoría de ellos no son mejores que los punks de la calle con una insignia. Inmediatamente después de este incidente vergonzoso, que el régimen llama un “intento de asesinato”, los agentes de SEBIN fueron registrados por cámaras de seguridad que secuestraron al legislador electo constitucionalmente Juan Requesens en un edificio en Terrazas del Ávila. Esta es solo la última de una larga serie de detenciones arbitrarias y violentas que han llevado a cabo estos tipos.

Llegará un día en que estos criminales alardes lamentarán su culto público a la violencia, cuando sus instituciones sean desmanteladas, limpias de su veneno y su indignidad, libres para cumplir el propósito que se suponía que debían cumplir. Algun dia tendremos los cuerpos de seguridad que realmente defenderán a la gente, en lugar de correr a cubierto en un desorden vergonzoso.

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