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EL DÍA DE LA MADRE EN VENEZUELA ES MÁS UN NUDO EN LA GARGANTA/ Una historia del J.M. de los Ríos de Caracas: Mamá con voluntad de hierro

Suly García atiende a su pequeña hija Juangely Bravo de 4 años, quién permanece ingresada en el Hospital de Niños J.M. de los Ríos por un cuadro de neumonía.

Redacción Aquí Venezuela

“Yo vi a Giovanni agonizar. Sus ojos estaban tristes. Se pusieron de color amarillo y ya casi no los abría. Imagínate cómo me sentí yo al ver que a mi hijo le iban a poner la misma quimioterapia que a él. No fue fácil.

Yeiderberth ya ha tenido dos recaídas. El lunes empezó el nuevo protocolo. Le están poniendo Citarabina y Clofarabina. Son muy agresivas, pero yo sé que mi hijo es mucho más fuerte que esas quimioterapias.

Él recayó el primero de abril y el nueve nosotras (las madres con pacientes oncológicos pediátricos del J.M. de los Ríos de Caracas) salimos a denunciar que nuestros hijos necesitaban un trasplante de médula para vivir. Hasta ahora no hemos recibido respuesta, pero yo no me voy a dar por vencida. De que yo me voy con mi hijo sano de aquí, yo me voy. Yo lo sé, yo me voy.

Yeiderbeth está hospitalizado en otra torre. Su sistema inmunológico está deprimido por las quimios.

A nosotros nos faltaron muchas cosas. Yo tuve que pagar varias quimios porque aquí no las había. No las conseguía en las farmacias de alto costo del Seguro Social, así que las tuve que comprar en Badan. Y así fui, recogiendo poco a poco y pidiendo prestado para poder comprarle el tratamiento a mi hijo.

Yo he pensado mil veces en irme del país, ¿pero cómo hago si le están poniendo las quimios aquí? A él me lo hospitalizaron el 23 de abril y no le puedo interrumpir su tratamiento.

Yo no le he dicho a Yeiderberth que Giovanni se murió. Él me preguntó: ‘Mamá, ¿y Giovanni?’, y yo le dije: ‘Ay, papi, él se curó y ya se fue para su casa’. Yo no le digo a mi hijo que los otros niños se murieron, sino que se curaron y él tiene mucha fe en que va a curarse.

El lunes que Yeiderberth empezó el protocolo, yo hice un dibujo de él. Está graduado y me dice que valió la pena su lucha. Yo imagino que después de que él termine esta quimio, mi hijo ya va a estar graduado. Yo sueño que mi hijo ya es adolescente y ya tiene su título en la mano”. Amén.

Madres venezolanas, ejemplo de coraje sin límites

Wendy González es madre de Yeiderberth. Su hijo tiene ocho años y le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda cuando tenía cinco años. Su familia es del estado Vargas, pero se movilizó al J.M. de los Ríos en busca de tratamiento, donde el niño está hospitalizado. Yeiderberth pasó más de un año en remisión esperando un trasplante de médula ósea que nunca llegó. Ahora su salud está más comprometida que nunca.

Wendy es una de esas muchas madres que deambulan por los hospitales de Venezuela haciendo gala de abnegación y fuerza de voluntad para cuidar a sus hijos, enfrentando no solo a la adversidad de la enfermedad sino a un gobierno corrupto, insensible, inepto e incompetente que, a pesar de los grandes recursos del pasado reciente, pulverizó todas las posibilidades del presente y el futuro, desguarneciendo a un pueblo inerme que hoy asiste al desvanecimiento de su calidad de vida: sin comida, sin medicinas, sin agua, sin electricidad… sin salud.

Wendy hoy pasará el Día de la Madre con su niño en el hospital, aferrada a la esperanza que solo Dios Todopoderoso puede satisfacer. Por supuesto que el más grande regalo que ella podría recibir hoy sería la mejoría de su hijo. Tenemos que orar para que ese milagro le sea concedido, a ella y a todas las madres venezolanas que están en ese trance. Dios mediante, que así sea… Fuente: Parte investigación Efecto Cocuyo / Foto: Cortesía

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